L a H a c i e n d a

EL LEGADO

D e l a r u i n a a l a l u z : u n s u e ñ o d e l a f a m i l i a B a r r a u M i g a l l ó n

En el kilómetro 186 de la Autovía de Andalucía, en Consolación (Ciudad Real), se erige un lugar donde el tiempo parece haberse detenido para recuperar el aliento. La historia de Hacienda San Ricardo no es solo la historia de un edificio; es la crónica de un encuentro providencial entre una familia y un patrimonio que se desvanecía.

hacienda-san-ricardo-muro-encalado.webp

Antigua propiedad del Marqués de Navasequilla, esta hacienda del siglo XVI —una joya de la arquitectura popular manchega que late desde la época de Don Quijote— se encontraba en 2010 olvidada a su suerte, invadida por una vegetación exuberante que reclamaba cada muro y cada techo derrumbado. Donde otros vieron escombros y humedades, la familia Barrau Migallón vio un propósito. Desde entonces, se han dedicado en cuerpo y alma a una restauración absorbente y fascinante, movidos por la convicción de que la historia merece ser salvada.

«Sentimos como si la Hacienda recuperara su fuerza e identidad tras romper con ese pasado de abandono.»

A día de hoy

A ñ o s d e t r a b a j o a r t e s a n a l

Tras recuperar tejados pieza a pieza y empleando técnicas constructivas tradicionales, las puertas de San Ricardo vuelven a abrirse. No solo hemos restaurado muros; hemos devuelto la atmósfera y la autenticidad de una región, permitiendo que el desgaste noble de los siglos siga contando su historia en convivencia perfecta con la eficiencia energética y la sostenibilidad moderna.

Cruzar el umbral de San Ricardo es recorrer patios majestuosos, viejas estancias y espacios históricos hasta llegar al secreto mejor guardado de la propiedad: nuestra bodega de tinajas centenarias, testigo silencioso de casi dos siglos de crianza manchega.

El Proyecto

R e s t a u r a r s i n t r a i c i o n a r

Nuestra filosofía se cimenta en el respeto por lo que fue y la pasión por lo que está por venir. No buscamos replicar estéticas ajenas, sino elevar la identidad de nuestra tierra, celebrando la sobriedad, la calidez y la verdad de los materiales y las costumbres que han dado forma a este territorio.

Nuestra filosofía se cimenta en el respeto por lo que fue y la pasión por lo que está por venir. No buscamos replicar estéticas ajenas, sino elevar la identidad de nuestra tierra, celebrando la sobriedad, la calidez y la verdad de los materiales y las costumbres que han dado forma a este territorio.

01

La imperfección perfecta

Valoramos las líneas irregulares de la piedra, las texturas deshilachadas del lino y la pátina del tiempo en la madera. Cada intervención respeta la cicatriz que deja el tiempo: no ocultamos el desgaste, lo ponemos en valor.

02

Perfeccionismo y dirección artística

Bajo la mirada minuciosa de Maribel Migallón, cada rincón de la Hacienda busca la armonía absoluta. No decoramos, creamos escenas: desde la iluminación que resalta la textura de la piedra hasta la disposición de textiles y obras de arte.

03

Naturaleza y sostenibilidad

Nuestra casa no termina en sus muros. Integramos nuestras 3 hectáreas de pinar como un pilar fundamental de nuestra identidad. La rehabilitación se ha realizado bajo principios de eficiencia energética y con materiales reciclados, sin sacrificar la estética antigua, ofreciendo un oasis de paz donde el cielo —a través de nuestra astronomía— y la tierra —nuestra gastronomía y viñedos— se dan la mano. Nuestro lujo no es derrochador, es consciente.

04

Cultura, oficios y convivencia

San Ricardo es un punto de encuentro multidisciplinar. Compartimos nuestro sueño personal a través de experiencias que rescatan saberes olvidados: desde talleres de esparto y conservas de autor, hasta catas que celebran la cultura rural. Somos el escenario para quienes buscan bodas y eventos con alma, donde la convivencia es el verdadero lujo.